El viento sopla con fuerza. El cielo está lleno de nubes de diferentes tonalidades con claro predominio del gris. Ha llovido. Nada comparado con el “diluvio” de la semana pasada.

“(…) Pero si esto no fuera felicidad -¿quién lo puede saber?- un día pensaré que este ha sido un día feliz. Y ese estado de ánimo que llamamos melancolía ya no será negro ni oscuro ningún otro día” (Edward Thomas).

Entretanto yo sigo con mis preocupaciones cotidianas…: “A ver si con un poco de suerte, este vendaval seca las humedades que han infiltrado algunos muros de casa que más valdría que estuvieran secos”. Mientras pienso esta y otras cosas, me doy cuenta de que los meteorólogos esta vez han acertado y siento cómo la temperatura baja por momentos, mientras sigo pensando en todo tipo de banalidades: “No sé por qué no cambié estas viejas ventanas de madera cuando reformé la casa”. “Sí que lo sé” -me digo a mí mismo- “porque tienen su encanto”. Pero la realidad se impone y las tendré que cambiar ahora, con todo el revuelo que supone…

De pronto siento la presencia de un demonio que perversamente me dice:

-¡¡¡Ves haciendo caso a los que te dicen que los bienes materiales no dan la felicidad!!! (solo le falta añadir “¡burro!”, pero debe temer que me rebote con él y no caiga en la tentación…).

Y yo le replico:

-¡Es que no la proporcionan, maldito diablo! Hala, vuelve al infierno, que aquí no te saldrás con la tuya.

“Solía ​​coger este camino,

pero ahora parece que no podría estar en ningún otro lugar que no fuera aquí;

era mi casa; solo teníamos una patria,

tanto yo como los pájaros que cantaban,

un recuerdo a retener (…)” (Edward Thomas).

“Porque en el fondo cada casa es una patria…” (Marcel Riera).

Tienes razón, Marcel, más allá del hecho material cada alma necesita encontrar su hogar… Y algunos humanos sensibles contribuís decisivamente a hacerlo fácil. ¿Sabes? He decidido que a partir de ahora, cada vez que venga un amigo a casa le pediré que me regale un libro. Como pudiste comprobar, aunque la casa es pequeña, tiene muchas estanterías vacías, esperando acoger libros…

Hasta el día de ayer no sabía que había existido Edward Thomas, lo que no deja de ser una prueba más de mis limitaciones en el campo cultural, que asumo plenamente. Me temo, sin embargo, que no debo ser el único que no sabía de Thomas. Gracias a tu trabajo de traducción de su obra completa -y adaptación y…- al catalán, durante noches de insomnio -tal vez no deseado, tal vez por placer- seguramente pronto será más conocido en nuestro país.

Este es un libro que hay que leer desde el principio. De lo contrario te pierdes la maravillosa introducción que hace Pere Ballart sobre la poesía de Edward Thomas y tus magníficas “Notas a una edición sin notas” que preceden a la poesía del británico. ¡Ya sé que sois legión los que dais esta afirmación por obvia, pero no todos somos tan disciplinados!

“Hubo un tiempo lejano, mucho antes de los videojuegos, del manga y los superhéroes, en el que los niños de la vieja Europa descubrían el poder de la imaginación bajo el estímulo de historias mucho menos convulsas y crispadas (…).

(…) No es frecuente, en efecto, que la obra entera de un poeta se una tan íntimamente a un paisaje concreto (aunque en nuestra tierra podríamos pensar en un estricto coetáneo como Guerau de Liost, también nacido el 1878 y devotamente unido al Montseny); pero lo cierto es que el vínculo de Thomas con las tierras galesas y del sur de Inglaterra data de mucho más atrás que ninguna de sus composiciones. Nacido en Londres y con un régimen de vida perfectamente urbano hasta el final del siglo, fueron primero, durante la infancia, las vacaciones de verano en Gales y más tarde una pasión creciente por el mundo rural lo que le empujó a frecuentar cada vez más los caminos, los hostales y la gente de unas comarcas respecto a las cuales los suburbios de la ‘City’, con su rutina y mediocridad, sus obligaciones y estrecheces, quedaban bastante lejos (…)” (Pere Ballart).

Huir del ruido de ciudad para despertar la capacidad de creación poética…

Me gustaría, Marcel, que me mostrases tus poemas sobre el Delta. Yo, por ahora, no me siento satisfecho de lo que he sido capaz de expresar en relación a todo lo que me desvela este paraje peculiar. Hablamos mucho de cómo puede ser que en un parque natural de tan extraordinaria belleza, permitan construir almacenes agrícolas y otras -para mí- extrañas edificaciones, tan horribles, como lo son la mayor parte de edificios antiguos y modernos de la totalidad de poblaciones y buena parte de campos del Delta. El ataque que suponen al sentido de la estética unido a otros signos de dejadez propios de los humanos que viven o que pasan por ahí, configura un extraño conjunto en el que, ¡oh, sorpresa!, debo confesar que me siento bien. Quizás gracias a ello -al menos en parte- mucha gente no se interesa por esta tierra como lo hacen por otras que objetivamente -hablo de las construcciones humanas, no de la naturaleza- son de una belleza incomparable a este guirigay urbanístico. No sabes cómo aprecio la combinación de aves, campos de arroz, río, mar y cielos preciosos con la poca presencia humana -que puede llegar a ser estremecedora- que caracteriza esta tierra. ¡Y en este conjunto ya he integrado perfectamente las horribles edificaciones!

Me gustó mostrarte la vieja masía deltaica en ruinas, rodeada de campos de arroz y próxima a una playa de dunas que tenía que ser mi casa. Desgraciadamente, al final, el propietario se echó atrás y no lo he podido disfrutar. Te miraba mientras andabas por el secadero de arroz que delimitaba lo que hubiera sido la finca que hubiera acabado vallando alrededor de la caseta, para separarla de los arrozales. El dueño me había explicado cómo antiguamente se procedía al proceso de secado diario del arroz, surcándolo con los pies, en aquella era expuesta de lleno al calor del sol, que evaporaba el agua depositada durante la noche encima de los granos de arroz.

Me interrogaste sobre si me había planteado el aislamiento que suponía vivir en medio de un montón de hectáreas de arroz. Pero me pareció que no se te escapaba la belleza del efecto espejo que hacía el agua que ya inundaba buena parte de los arrozales, combinado con la variedad de aves que se veían por todos lados, ahora en el suelo, ahora volando. ¡Y eso que no era época de flamencos!

No sé si alguno de los estímulos de ayer te inspirará algún poema. Tal vez la idea de vacuidad que me mencionaste en varias ocasiones… Es curioso cómo el vacío puede llenar y pacificar el alma. Y también entristecer y llevar a la depresión que se intuye por momentos en la poesía de Edwards…

“Sería hacia finales de los años ochenta, una época en que solía hacer un par de viajes al año a Londres, en una librería de libro viejo de los alrededores de Russell Square donde me gustaba entretenerme bajo el efecto de aquel olor, mezcla de polvo, madera y humedad, propia de las capillas donde los cada vez más escasos practicantes de una antigua religión van en busca de ejemplares de bonitas y a menudo desconocidas ediciones antiguas, que palpé -seguramente subido a una vieja escalera de madera barnizada o agachado junto a un zócalo deformado por el peso- un ejemplar delgado, entre blanquecino y amarillento, con letras azules cursis y cenefas vegetales verdosas en la portada, y con el título ‘Selected Poems of Edward Thomas’, que, abajo, remachaba: ‘Edited by RS Thomas’.

(…) El arrebato que los literatos feligreses experimentamos en estos oscuros templos, me hizo llegar a la conclusión de que el libro me había estado esperando y enseguida lo puse en la pila de adquisiciones líricas donde debían predominar, probablemente, ejemplares de varias ediciones de Auden.

Sin rodeos: si esto no hubiera pasado más o menos así, ahora yo no escribiría estas líneas, ni vosotros las leeríais, ni tendríamos la ‘Poesía completa’ de Edward Thomas traducida al catalán, al menos a mi cargo” (Marcel Riera).

¡Qué bien que escribes, amigo, y cómo te sale de dentro la poesía aunque aparentemente o formalmente parezca prosa!

Mientras escribía ha ido anocheciendo y he visto desaparecer desde “mi patria” el faro de la punta del Fangar. Vuelve a llover, la temperatura no para de bajar y el día es óptimo para la lectura. El ambiente, la grisura y la vacuidad a la que aludías rimaban con la tristeza de los poemas que he leído de Thomas. Poemas que hablan de naturaleza y de paisajes y casi nada de personas, pero que permiten vislumbrar un alma atormentada y dañada…

No conozco tu “patria” desde la que escribes y trabajas. Pero me has explicado que a pesar de vivir en un habitáculo urbano, el despacho, la mesa de trabajo, la tienes en una zona especialmente tranquila. Y sé que a menudo tardas en ponerte y te estás hasta altas horas de la noche. Me imagino por un momento en tu lugar y, además del esfuerzo que supone un trabajo que va mucho más allá de la simple traducción, creo que la oscuridad y el silencio de la noche no me impedirían apreciar la belleza de fragmentos como “They met inside the gateway that gives the view, a hollow land as vasto as heaven” que has traducido escribiendo: “Se encontraron pasado la cancela desde donde se admira la vista, una tierra vacía inmensa como el cielo…”. Ahora bien, intuyo que en algún momento, a altas horas de la noche, la conexión con el aparentemente desconocido autor de estos versos, pero por fuerza convertido por momentos en una especie de alma gemela, me acaba sumiendo en laberintos  
emocionales de todo tipo y, creo que, en este caso sí, los momentos de vacío por empatía podrían resultar escalofriantes…

Hubiese estado bien compartir ayer las ortigas, las navajas y el arroz con galeras con Thomas, al fin y al cabo eran fruto de la naturaleza que tanto inspiró su obra. No sé si el lugar que, como el Delta en su conjunto, era de una estética espantosa, directamente proporcional a la exquisitez de los productos tan bien elaborados que nos sirvieron; le hubiera servido como material de inspiración. Pero no lo descarto… Tú que lo conoces porque te has pasado noches enteras con él, tal vez me lo podrás decir.

Querido amigo, gracias por la visita a “mi patria”, por el libro, que es una forma de agradecer tu trabajo y tu obra, y por la dedicatoria que, quieras o no, siempre es un alimento para la maldita vanidad de la que pecamos tanto -unos más que otros- los humanos. Una dedicatoria que me ha servido, además, para poner título a esta entrada del blog

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4 comentarios sobre “CADA CASA ES UNA PATRIA

  1. Sònia dice:

    Ja fa 4 anys que segueixo el teu blog,i l’únic que puc dir és agraïment per compartir els teus coneixements en gestió(sóc supervisora quirúrgica en un hospital de tercer nivell)però més encara per compartir els teus pensaments i sentiments,amb els que ben segur molts dels teus lectors han gaudit i potser també s’hi han identificat.
    Aquests darrers posts del mes d’octubre m’han agradat especialment i no podia deixar passar-ho sense aportar als teus seguidors,aquelles sensacions has trasmès de manera exquisita en les paraules que has escrit…
    Certament quan llegim els teus posts molts tenim el desig de comentar ,però el que em passa a mi i també imagino que passa a bastants dels teus seguidors,és que un post com el teu requereix comentaris fets en un espai de silenci,estant sòl i amb temps,i al final amb aquest ritme desenfrenat que portem amb el dia a dia ho acabem demorant,i no fem el comentari oportú que podriem compartir entre tots els que llegim el teu blog.Tinc especial tendresa pel Delta del Ebre,hi guardo records entranyables de quan era petita i els meus pares ens hi portaven amb els meus dos germans….Aquest post em transmet sensacions diferents,un escrit planer,pròxim,senzill…
    I amb les finestres de fusta m’has fet recordar quanta gent haurà tingut aquest dilema…la fusta té vida i per això és fa malbé,imagino que això dóna encant a aquests cases tan peculiars que hi han en zones apartades del Delta….I com descrius els colors del Delta,els nuvols…ets capaç de fer sentir al lector,tancant els ulls,que s’hi troba…i sentir a la pell la humitat,el vent … el soroll captivador de la pluja…la pau,el silenci des del porxo que descrius d’una casa…
    No se si el fet de guardar aquests vells records de la meva infantesa amb els pares i germans al Delta,em força a trobar un espai per contetar aquest post…
    Ben segur li haurà passat a més d’un dels que et llegim…Només puc dir-te tal com et va dir un amic teu(ho dius en un dels teus posts)No deixis mai d’escriure…encara que de vegades ho facis amb menys freqüència.
    Dedicatòria exquisita del teu amic Marcel Riera,a El Perello,lloc on imagino tens la teva patria…

    Gràcies Josep Maria!!!

    1. josepmariavia dice:

      Molt agraït pel teu comentari i interès pel blog!
      No hi ha satisfacció més gran que saber que el que un expressa escrivint, connecta, ressona, amb el lector. Estimula, fa sentir!
      I gràcies per la teva valentia. El teu comentari és en sí mateix, tot una expressió de sentiments…
      Sovint em trobo comentaris semblants però adreçats personalment. Mota gent (massa crec jo), no vol fer públics els seus comentaris/expressió de sentiments, sensacions…, i m’escriu personalment, demanant que no elevi a públic el que em transmeten.
      Pel que fa al que expresses sobre el Delta, ja ho saps… Sobre això he escrit bastant i confio seguir-ho fent. Encara fa massa poc temps que frequento aquest paratge, però t’asseguro que em te encisat!!!
      De nou Sònia, gràcies per apreciar l’esforç i m’alegro que hi hagis connectat!

  2. Mª Luisa dice:

    Apreciado Josep Maria Via
    Hace tan solo 2 meses he conocido tu blog.

    El destino a veces nos da maravillosas casualidades…
    ¿¿Y porqué??…
    Disculpas primero por no escribir en catalán ,lo entiendo perfectamente pero mi expresión escrita en catalan tiene un nivel bajo y no me gustaria desanimar a tus seguidores…Acabo de cumplir 65 años y mi vida laboral ha finalizado con una muy deseada jubilación,a pesar de haber ejercido durante 36 años una maravillosa profesión en el mundo de la judicatura.Mi vida laboral me ha aportado una inmensa satisfacción y felicidad…y creo con certeza haber aportado a la sociedad unas muy justas sentencias..
    La casualidad hizó que buscando el blog de un compañero cuyo nombre empieza como el tuyo y añadiendo en la búsqueda un restaurante en El Perelló,sitio neutró para reunirnos, y celebrar nuestra jubilación cerca de Barcelona,Valencia y Tarragona ,me hiciera encontrarte.
    Y coincidiendo todavía más que mi maravillosa sobrina ,Catalina,médico especialista en cardiologia y que desarrolla su ejercicio profesional en la preciosa ciudad de Barcelona,es seguidora tuya desde hace 2 años!!!!increibles casualidades…ella fue precisamente con 48 años quien me envio hace 5 meses un poema maravilloso “Mi alma tiene prisa” de un poeta brasileño Mario de Andarde(Sao paulo 1893¬- 1945),poeta,novelista,ensayista y musicologo Uno de los fundadores del modernismo brasileño.
    Poema que no transcribo totalmente para no alargar el comentario,y que podría ser un post exclusivo para desarrollar en tu blog, por esta capacidad impresionate y facilidad que tienes para expressar sentimientos y emociones, y con la madurez que también te aportan tus 60 años cumplidos y expresados delicadamente en tu post de julio.
    Solo mencionar las ultimas palabras del poema que dice: “Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que solo tienes una…..”que pena siento no haberlo leido antes,cuando tenia 40-50 años…pero eso hace todavía que desee mas la jubilación ,para amar y sentir el tiempo me pueda quedar sin atadura laboral…tiempo simplemente para emocionarme con esas maravillosas palabras transcribes de tu patria en el Delta del Ebre…El Perelló me pareció precioso ese domingo, y mis 2 compañeros ,Carlos y Luís,con los que celebrabamos la comida se sorprendieron de mi reacción,se dice que El Perelló no es precisamente un pueblo bonito…Quizás son mis ganas y amor por disfrutar de la comida con mis amigos del alma que hizó viera El Perello precioso,o quizás fue simplemente que estaba con dos amigos de facultad a los que simplemente adoro y estimo…y cuando compartes el tiempo con personas queridas cualquier lugar te parece bonito…y eso ninguno de tus seguidores podrà negarlo…..cualquier sitio es precioso,maravilloso con las personas adecuadas…
    Seguiré tu blog y espero que mis comentarios sean alguna muy pequeña aportación…

    1. josepmariavia dice:

      Gracias M Luisa! Conozco el poema de Andrade que citas y, sí… vidas en este planeta, sólo hay una y mejor descubrirlo temprano que tarde!
      Ya sabes que hay una cierta moda de repetir que no hay casualidades, sino causalidades. Eso dicen muchos! Sinceramente, no lo sé. No tengo una posición clara al respecto y sí una cierta “alergia” a las frases hechas, en especial si están de moda.
      En cualquier caso, sí que constato día a día que cuando hablas desde la zona de los sentimientos, conectas con mucha gente. Tal vez sea porqué vivimos en un mundo frío, en el que se llega a asociar expresión de sentimientos a debilidad… No sé… Eso es lo que me surge a partir de tu comentario.
      Eso y otra cosa: me alegra saber que en el terreno judicial hay sentencias justas. Estoy seguro de ello. Pero suelen ser anónimas. Las que ocupan espacio en los Media dan una imagen preocupante de la justicia. Sé que los Media, a base de seleccionar sesgadamente lo que configura la realidad hacia imágenes vomitivas, nos desinforman a todos construyendo una “actualidad” que da asco. Pero las noticias judiciales que son noticia, son preocupantes.
      Lastima que la mayoría de colegas tuyos que, cómo tu, os esforzáis en hacer bien las cosas, viváis en el más absoluto de los anonimatos y todos veáis vuestra imagen cuestionada por la actuación poco ejemplar de vuestra cúpula!!!

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