foto (18)Haciendo uso (de las posesiones materiales), el hombre tiene que  procurar protegerse de su tiranía. Si su debilidad es tanta que tiene que empequeñecerse para adaptarse a aquello que lo cubre, entonces comienza un proceso de suicidio gradual por encogimiento del alma”

Rabindranath Tagore.

Esta cita es del libro de Martha C. Nussbaum, “Sin ánimo de lucro. Por qué la democracia necesita las humanidades”.

Nussbaum razona que los países donde la riqueza se mide fundamentalmente por el crecimiento del PIB, ignorando la distribución y la equidad, y olvidando cuáles son las condiciones básicas para una democracia estable, suelen tener sistemas educativos centrados en el fomento de habilidades útiles y altamente aplicables, capaces de generar ganancias a corto plazo. Priorizan la formación instrumental pero descartan, irresponsablemente, el fomento de aptitudes básicas para la convivencia, el equilibrio y la propia democracia.

Es lo que acaba de pasar en España con la Ley Wert que, en la medida que excluye las humanidades del currículum, conlleva, entre otras cosas, a que los futuros estudiantes desconozcan los valores socráticos destinados a formar ciudadanos activos, críticos, curiosos, capaces de resistirse a la autoridad y a la presión del entorno. Me sorprende que, en un momento en que la necesidad de regenerar la vida política y el sistema democrático son un clamor generalizado, se ignore que la filosofía y el arte son esenciales para formar personas libres y dotadas de capacidad crítica para fomentar el pensamiento crítico riguroso, es decir, dotado de rigor.

Dado que en nuestras sociedades -dice Nussbaum- los ciudadanos discrepamos sobre muchas cosas como la etnia, la religión, la riqueza y la clase, las discapacidades físicas, el género y la sexualidad, y en la que todos los votantes hacemos elecciones que tienen un impacto importante en las vidas de personas que son y piensan diferente, el cultivo de la capacidad de pensamiento crítico y la reflexión son cruciales para mantener la democracia viva y despierta”.

En la medida en que el pensamiento socrático superpone la razón a las emociones, la autora recuerda que el cultivo de la literatura, de las artes y de las humanidades en sentido amplio, aproxima a la idea de “comprensión de los otros”, desarrollando el respeto sin el cual la democracia no es posible. Recuerda que nacemos con una capacidad rudimentaria de comprensión y de preocupación por el prójimo y que las primeras experiencias están dominadas por un potente narcisismo. Por esta razón valora a maestros como Rousseau, Tagore, Dewey, que por la importancia que dan a imaginar y comprender la experiencia ajena y fomentar la empatía y la reciprocidad, añaden valor a la racionalidad socrática.

Todo esto para decir que me disponía a escribir de nuevo sobre la importancia de las humanidades y el arte para la democracia, cuando la confesión de Jordi Pujol -que personalmente me ha conmocionado- me ha provocado muchas emociones de las cuales, hoy por hoy, quiero destacar dos.

Primera, citar a Jesucristo, Tagore o Mandela no nos hace mejores, ni debe inducir a pensar que el hecho de conocer su pensamiento equivale a estar a la altura de estos seres excepcionales y extraordinarios. Sin ir más lejos, lo que ahora estoy haciendo, escribir, es (también) un intento de mejorar y de expresar desiderátums. En todo caso, expresar convicciones o deseos, no debe confundirse con querer exhibir nada ni mucho menos con dar lecciones a nadie. Defender unos determinados valores, no debe inducir a la creencia de que quien lo hace los cumple a la perfección y siempre.

Dicho esto repito una frase de Mandela con la que me identifico: “Un santo es un pecador que sigue esforzándose“. No hay duda de que la libertad de expresar deseos y divulgar lo que se considera positivo no significa necesariamente que quien lo practica sea capaz de pasar un examen al respecto y aprobar con nota.

Segunda, siento la necesidad de recordar aquello de que “quien esté libre de pecado tire la primera piedra”. Lo que Pujol ha manifestado que ha hecho no está bien, es contradictorio con lo que ha predicado, lo lamento, lo condeno y es evidente que, viniendo de quien viene, la onda expansiva de la bomba que ha estallado hace mucho daño, tanto a nivel personal como colectivo, y no nos ayuda ni como personas ni como país. Pero cuidado con la cantidad de leña que se quiera hacer a partir de este árbol que ha caído estrepitosamente. Que la crítica legítima y exigible a Pujol, no nos distraiga de la autocrítica imprescindible para regenerar la democracia española y catalana e higienizar el país.

Me preocupa tanto que CDC, UDC, PSC, PSOE, PP, monarquía y en general los “de toda la vida”, también sindicatos, medios de comunicación, instituciones, organizaciones y grupos diversos, no aprovechen esta lección para hacer limpieza; como me inquieta que los nuevos movimientos sociales y organizaciones surgidos de los efectos destructivos que la crisis está teniendo sobre las personas, nos quieran conducir reactivamente hacia una especie de “régimen chavista” que allá donde ha asumido el poder, además de la nula capacidad de gestión de lo público, no ha demostrado ninguna superioridad moral. Lo que está mal está mal y se debe condenar. Pero cuidado con las alternativas.

436px-Jordi_Pujol[1]También me preocupa y condeno a todos aquellos que, aprovechando la confesión de Pujol, empañan el derecho a decidir que quiere ejercer una parte muy importante de la sociedad catalana hasta el extremo de hacer manifestaciones que resultan vejatorias para la totalidad de los ciudadanos de Cataluña. Comparto la crítica hecha a Pujol durante años por la asimilación que hacía de sí mismo, del pujolismo y de CiU con Cataluña. Ahora bien, si entonces Pujol no era Cataluña, que no lo era, ahora tampoco lo es. Y si entre sus herederos que ahora pilotan, con compañeros de viaje varios, el proyecto de una Cataluña independiente hay alguno que pueda estar involucrado con lo que Pujol haya hecho mal, es exigible que abandone el barco de inmediato.

Pero después de la confesión de Pujol, ni los catalanes somos mejores de lo que éramos antes, ni tampoco peores, ni el comportamiento de quien fue presidente de la Generalitat y referente para mucha gente ahora decepcionada, quita ni una sola razón ni deslegitima a Cataluña, a los catalanes, para decidir qué futuro queremos.

Cataluña es un país milenario, que no desaparecerá por las malas prácticas que haya podido cometer Jordi Pujol. Mucho cuidado con los juicios colectivos y con pretender condenar a Cataluña por lo que haya hecho un catalán, por más que haya sido un presidente emblemático para muchos que ahora nos sentimos decepcionados.

Subrayadas estas dos reacciones personales, fruto de la inesperada decisión de Pujol y de la lectura del libro mencionado, me aproximo de nuevo a esta obra a partir del hecho de que hablar de Pujol durante décadas ha sido hablar de liderazgo.

La autora del libro nos recuerda que para Jean-Jacques Rousseau el objetivo de la educación es transformar al hombre joven en un ser autónomo, capaz de formarse un criterio independiente y de resolver problemas prácticos por su cuenta sin depender de la autoridad.

La cita me hace pensar en el momento que vivimos como el adecuado para revisar el concepto de “liderazgos fuertes”. Continuamente oímos quejas sobre que no disponemos de líderes sólidos capaces de guiarnos en estos tiempos de sufrimiento y confusión. Yo no digo que no tenga que haber líderes sólidos ni cuestiono el liderazgo basado en valores. Pero los riesgos son evidentes. Tanto para los que delegan excesivamente las propias responsabilidades en estos “liderazgos mágicos”, como para los propios líderes.

Como decía Gandhi, el líder que decide encabezar una lucha política en favor de la libertad, el progreso, la reducción de las desigualdades… lo primero que tiene que saber gestionar es la propia lucha interna que tenemos todas las personas de carne y hueso -por lo tanto, todas-, de modo que la compasión y el respeto a los demás, sobre todo a quienes han confiado en nosotros, nos deben permitir combatir los miedos, la avaricia y la agresividad narcisista. Y si el liderazgo del ocupante del poder se alarga durante años, la revisión de estos principios y el reciclaje son fundamentales para el bien del líder, pero sobre todo, para el bien de la colectividad.

Émile de Rousseau no recibe ninguna enseñanza basada en la autoridad del profesor, sino que debe experimentar las cosas por sí mismo mientras que el profesor simplemente hace preguntas para ayudarlo a investigar. Que este profesor/líder sepa mantenerse en su lugar es fundamental. La tentación de la dominación puede acabar con la capacidad de respeto y de igualdad democrática. En este caso, las posibilidades de que Émile sea un ciudadano libre y no pierda la capacidad de pensamiento crítico, disminuyen.

La coincidencia en el tiempo de la lectura del libro de Nussbaum y la confesión de Jordi Pujol, me ha llevado a establecer muchas correlaciones mentales entre una cosa y otra. Creo que se pueden intuir y, en cualquier caso, invito al lector a leer el libro y a sacar libremente sus propias conclusiones.

Termino con un párrafo de la obra citada, que refiriéndose a la formación humanista señala que este tipo de educación -que no olvidemos que desaparece progresivamente de las escuelas-“estimula el pensamiento crítico y la imaginación (y) nos permite interiorizar que las relaciones humanas van más allá del uso y la manipulación“. Añade “que cuando vivimos en sociedad, si no aprendemos a vernos a nosotros y a los demás como humanos, imaginándonos mutuamente facultades de pensamiento y emoción, la democracia está abocada al fracaso, porque se construye sobre el respeto y la preocupación, que, a su vez, se basan en la capacidad de ver a los demás como seres humanos y no como simples objetos”.

¡Buen verano a todos!

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5 comentarios sobre “ESCRITO -APARENTE O REALMENTE- CAÓTICO

  1. Ricard dice:

    Josep Maria: coincideixo amb la teva visió sobre les conseqüències del comunicat de Jordi Pujol: tocats i enfonsats. Ara bé, malgrat això el reconeixement a la feina ingent que aquest home ha fet per Catalunya hi ha de ser per força. Com hi ha de ser un respecte a la dignitat d’un país que no es pot estar amb els braços creuats quan sent com algú crida impunement: “Ahora ya sabemos quien roba en Catalalunya”. Aquest tipus d’afirmacions tan cíniques (el dèficit fiscal no té res a veure amb Jordi Pujol) requereixen també el rebuig de la societat catalana, i en aquest punt trobo a faltar contundència en les respostes.

    Ho comento, per que de l’escrit potser el que més matitzaria és en el tema dels lideratges. Crec entendre el que vols dir, però l’olla de grills actual necessita al meu entendre d’un lideratge potent, no tant per que ens guiï cap a Itaca (que tambè), sinó sobretot per que ens faci recuperar l’autoestima en moments com els que estem vivint.

    Trobo a faltar referents en el camp de la política, en el de la industria, en el mon económic; trobo a faltar referents en l’àmbit social, i em preocupa que en alguns d’aquests espais s’hi comencin a situar elements oportunistes en busca d’un moment de glòria. La mediocritat fa molt mal, i a Sanitat ho sabem bé per que n’hem patit algunes etapes. Confio que la llei del pèndul comtinui repetint inevitablement els seus cicles, i que ben aviat aquesta foscor preocupant es converteixi amb una claror del tot necessària.

    Afortunadament ens queda Mas, que està responent molt millor del que jo hauria dit, però contràriament al que caldria esperar, el seu recolzament està molt afeblit com a conseqüència d’aquests oportunismes populistes que estan apereixent. Esperem que el fet de deixar llast, serveixi per recuperar la confiança de la gent d’aquest país

    1. josepmariavia dice:

      La situació és difícil. Ens trobem entre un sistema democràtic que ha de passar del discurs de la necessitat de regeneració a posar-la en pràctica i un neopopulisme mancat d’escrúpols que manipula el malestar de la gent sense aportar alternatives útils, o simplement sense aportar rés més que discursos destructius i amenaces.

      Jo també entenc el que dius dels lideratges i no hi estic pas en contra. El que passa és que tot el que apareix em recorda massa a Beppe Grillo i el que veig és que aspectes tant bàsics per a la regeneració com és una educació humanista que fomenti la crítica responsable i les actituts positives, lluny de contemplar-se es marginen cada vegada més…

      Malgrat tot, crec de veritat en les persones i en la capacitat col.lectiva de millora social en sentit ampli.

  2. Pau V dice:

    Molt interessants les teves relexions i comentaris que majoritariament comparteixo. Pau V

  3. Maria dice:

    Molt encertat.com sempre.Una persona no fa una nació .Els catalans les clatallades ens fan mes forts.GRACIES per tot persones com tu ens donen coratge.

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