JUAN CARLOS ALFONSO VÍCTOR MARÍA DE BORBÓN Y BORBÓN-DOS SICÍLIAS
Fuente: Diario Las Repúblicas

Victor Küppers decía, hace poco, en una entrevista:

“No te recordarán ni por tu currículum ni por los idiomas que hablas ni por la escuela de negocios en donde te has formado, sino por tu manera de ser. Nos gustan las personas que son amables y que sobresalen por su calidad humana”.

El Dr. Ciril Rozman decía, en un mismo sentido: “Solo una buena persona puede ser un buen médico”. Y yo, en un libro que escribí, en el que citaba esta frase, añadía (no cito literalmente): “Y un buen carpintero y un buen mecánico y un buen arquitecto…”. Y supongo que también un buen periodista e, incluso, un buen… político, ¿no? ¿O quizás no? ¿Quizás es difícil que una buena persona pueda ser un buen político?

La valoración social de los políticos es, en general, tan negativa que, quizás explícita o subliminalmente, se cree que los políticos, aparte de no hacerlo bien, no son muy buenas personas.

Pienso que cada día es más difícil encontrar a buenos políticos, por tres razones:

-Las reglas de juego de los partidos, de la propia política, hacen que, demasiado a menudo, las buenas personas que llegan, tengan que aparcar sus bondades, valores, y aquellas características más humanas mientras se dedican a esta actividad o, simplemente, ya eviten entrar en este mundo tan desacreditado. La sensibilidad, expresar emociones, el humanismo… parece que se interpreten como rasgos negativos para dedicarse a la política, como síntoma de debilidad inaceptable en un líder.

-En general, si analizamos la evolución de las personas que se han dedicado y se dedican a la política, vemos que la mediocridad en términos de valores personales, de capacitación y técnicos, ha ido incrementando con el paso de los años, es creciente. Como siempre, con las excepciones que confirman la regla. El número de políticos que no han ejercido nunca una profesión al margen de la política, aumenta. Todo esto genera desprestigio y quien tiene alta capacidad profesional y posibilidad de ganarse bien la vida, normalmente no se siente atraído por esta “profesión” desprestigiada. Y mal retribuida -aunque mucha gente piense lo contrario- si hablamos de personas altamente capacitadas y lo comparamos con lo que pueden ingresar en el sector privado. Está claro que, cuando la falta de calificación llega a extremos inaceptables, cualquier retribución puede ser desmedida y no estar justificada.

-Volviendo a Victor Küppers, en la misma entrevista hablaba de un libro suyo reciente titulado “Vivir y trabajar con entusiasmo: Vivir con alegría en una sociedad de tarados”. Y, por supuesto, si además de no ser -como mínimo percibido como- buena persona, eres mediocre y te tienes que desenvolver en un mundo de locos…

Coincidiendo con la caída del comunismo, la degradación del capitalismo -el mismo que permitió crear el Estado del bienestar y reconstruir unos países devastados por la Segunda Guerra Mundial- comenzó a hacerse evidente. El germen de su declive, hacía años que había sido inoculado y, finalmente, nos ha llevado a esta sociedad de tarados, que ha decidido suicidarse.

Se trata de producir, al coste social, individual, medioambiental… que sea, con el objetivo de que una minoría cada vez más minoritaria controle una mayoría muy mayoritaria de los recursos que no se redistribuyen decentemente -y va a menos-, ni entre los más mayores ni entre los más jóvenes ni, en general, con los que menos tienen.

El resultado es que una mayoría de humanos o pasan hambre en sociedades “subdesarrolladas” o viven más o menos bien o malviven en países llamados “desarrollados y modernos”, caracterizados por el individualismo, la competitividad depredadora, el hedonismo, por estar afectados por una pandemia -definida así por la OMS- de soledad, que agrava los problemas de salud mental que, ya hace tiempo, son muy prevalentes. Uno de cada tres o cuatro ciudadanos presenta o ha presentado trastornos de salud mental (psicopatías aparte, ansiedad, depresión, insomnio, anorexia, bulimia, ideas suicidas…). En definitiva, una sociedad que difícilmente podría pasar un test de buena salud mental colectiva.

A partir de aquí, la “normalidad” se entiende como aquello que la mayoría define como “normal”. Siguiendo la idea de Küppers, una mayoría de tarados definen lo que es “normal”. Y los políticos -no hay demasiadas razones para pensar que no sean una muestra bastante representativa de esta sociedad enferma, sesgada, eso sí, por mecanismos de selección perversos- actúan en consecuencia, haciendo que sea verdad que “tenemos lo que nos merecemos”.

Están tan metidos dentro del bosque, que los árboles no les permiten ver que trabajan para acelerar la capacidad destructiva del capitalismo degradado y la decadencia humana, y la locura que supone el estilo de vida propio de “las sociedades avanzadas”. El mismo al que aspiran los miles de ciudadanos que mueren en pateras huyendo de la miseria y, en general, el “mundo subdesarrollado”. Esto sirve de argumento a los que controlan la economía mundial – “ves, todos los desgraciados quieren venir a vivir a nuestros países”– y los estimula a poner todo tipo de cebos a los que mueren de hambre para divinizar el sueño de alcanzar el “bienestar de los ricos”, en defensa de un modelo único resistente a todos los intentos de ponerlo en cuestión. Tan único que ni el “comunismo” chino, a efectos prácticos, se diferencia mucho. Lo de menos es que miles de pobres mueran en pateras, amontonados como cerdos en camiones clandestinos o trabajando como esclavos en la construcción de infraestructuras deportivas en Qatar, o donde sea.

Queda, sin embargo, una minoría de humanos que no encajan en el mundo de los tarados, que considera que los primeros viven en un mundo irreal, una especie de “Matrix”, cuando el problema es que el mundo “normal”, el que avanza hacia la destrucción de la especie, es el que habría que cerrar y aislar en un “Matrix”, no precisamente controlado por máquinas de inteligencia artificial. La clave del éxito sería invertir los términos y que “Matrix”

THE DONALD
Fuente: Televisa

se convirtiera en un manicomio que permitiera aislar a “los normales”.

¿En qué lado situaríamos, por ejemplo, a Donald Trump, Viktor Orbán, Vladimir Putin, Tayyip Erdogan, Xi Jinping, Kim Jon-Un, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Rodrigo Duterte, Teodoro Obiang, Jean-Claude Juncker o Boris Johnson? ¿Y a Santiago Abascal, José María Azna, Felipe González o José Borrell? ¿Variaría mucho en el caso de Juan Luis Cebrián, Luis María Ansón o Pedro J. Ramírez? ¿Y en el de Florentino Pérez y sus colegas del IBEX? ¿Tienen grandes currículums? ¿Son políglotas? Algunos sí. Los que los tienen, ¿son amables? ¿Son buenas personas? ¿Están comprometidos con el bienestar de la humanidad y la salvación del planeta? ¿Preferiríais que se exiliaran en “Matrix”?

Dejando de lado si son buenas o malas personas, y buenos o malos profesionales, ¿tenéis claro que vivimos en un mundo enfermo?

Juan Fueyo, investigador en el Anderson Cancer Center de Houston, afirma: “Creo que nadie duda, a estas alturas, de que vendrá otra pandemia”, y el factor más determinante es “el cambio climático: la deforestación, la descongelación del permafrost y la consecuente aparición de virus antiguos; el aumento de un grado o dos de las temperaturas, de manera que se amplíe la franja donde viven muchos mosquitos que transmiten virus… El historial es muy largo y esto puede desembocar en epidemias de fiebre amarilla o de dengue en Barcelona (…). El 70% de las últimas pandemias van estrechamente vinculadas a la deforestación”.

Seguramente, estos resultados científicos, a los personajes del tipo mencionado más arriba, les da igual. Recordemos que M. Rajoy no cree en el cambio climático porque un primo suyo, catedrático de Física de la Universidad de Sevilla, le dijo hace años que no era posible  “predecir el tiempo que hará mañana en Sevilla”. ¿Qué tenemos que hacer con esta gente? ¿Los encerramos en el manicomio de “Matrix” o los dejamos campando hasta conseguir la sexta extinción de la vida en el planeta? Las cinco anteriores, llamadas Big Five, comenzaron hace 440 millones de años -la primera- y todas acabaron con la extinción del 75% de las especies vivas. Si la sexta se consuma, quizás acabará con la eliminación de la especie causante: la humana.

Termino con un giro que me lleva de lo global a lo que nos es cercano, y os recomiendo dos libros: “Les hores greus. Dietari de Canonges” de Quim Torra, y “La armadura del rey” de Ana Pardo de Vera, Albert Calatrava y Eider Hurtado, sobre el Borbón Emérito y, en el fondo, la baja calidad democrática de España y la decadencia del régimen del 78.

Quim Torra habla idiomas, es culto y, en mi opinión, es una persona buena, amable y un mal político -de acuerdo con lo que el mundo “normal” considera mal político- y el Borbón Emérito habla inglés, francés, italiano y portugués, es tan amable que se le conoce también como “el campechano”, los que lo conozcan bien ya nos dirán si es buena persona y, en resumidas cuentas, no ha sido un jefe de Estado ejemplar.

En relación al primer libro, hace pocos días, una periodista conocida y que aprecio me decía, con ánimo meramente descriptivo y sin pretender hacer ninguna variación “¡¡¡Mezcla sensaciones personales y emocionales con la política!!!”.

Ciertamente, en nuestro mundo, si un político reconoce que llora, que sufre por la gente, que ha vivido intensamente el impacto de la muerte de miles de personas por la COVID-19, que se desesperó cuando vio lo que pasaba en las residencias de ancianos durante la primera ola, que ha necesitado consultar a un psicólogo, que… tiene sentimientos y es humano, pues… Claro, no debe de servir para dedicarse a la política, ¿no? Demasiado normal para un mundo de tarados.

En cuanto a “La armadura del Rey”, aparte del libro, os recomiendo la entrevista hecha a los autores en el programa FAQs de TV3, del día 20 de marzo pasado (https://www.ccma.cat/tv3/alacarta/preguntes-frequents/els-periodistes-ana-pardo-de-vera-albert-calatrava-i-eider-hurtado-analitzen-la-figura-de-joan-carles-i/video/6090648/).

Explican lo que mucha gente sospechaba, pero lo hacen con pruebas, de cómo todos los poderes del Estado, sin excepción, se conjuraron para construir una “armadura” destinada a proteger a Juan Carlos, y cómo ahora se está fabricando otra para proteger a Felipe VI. Poderes que, a Juan Carlos, lo protegían en primer lugar de sí mismo, “porque sus actos serían inexplicables si se hicieran públicos. Participan todos: tribunales hechos a medida, Media con pacto de silencio tácito, políticos, empresarios (…). Todo era conocido y encubierto por todos: negocios, comisiones, amantes, cuentas offshore, tarjetas black, chantajes (…). En el libro vamos relacionando cómo las miserias humanas condicionan las políticas de Estado. En lugar de apartar al Rey en beneficio de los ciudadanos, todo el Estado se dedica a blindar a Juan Carlos para que no perjudique la imagen del Estado. Anteponen la imagen del Rey a los intereses generales de los ciudadanos“.

En esta “democracia ejemplar”, en la que ha sido imposible averiguar quién demonios debe de ser un tal M. Rajoy de los papeles de Bárcenas, o el Sr. X de la cúpula de los GAL, estos tres periodistas concluyen que Felipe González pidió y obtuvo el visto bueno de Juan Carlos para organizar los GAL, para articular una operación de terrorismo de Estado. A partir de informaciones de Rafael Vera.

Parecería que debemos preguntarnos por enésima vez ¿qué podemos hacer? Y repetir que no hay recetas para eso. No queda otra que trabajar en el entorno inmediato, en nuestro radio de acción para intentar preservar la salud mental e intentar que nos recuerden más por ser amables y buenas personas que por el currículum, por hablar idiomas o por si hemos estudiado en Harvard o en Oxford. Pienso que puede ser una buena -y modesta- idea. Y puede serlo, incluso, para los que se dedican a la política y, puestos a ser utópicos, en general para los que controlan el poder económico en el

VLADIMIR VLADIMIROVITCH POUTINE
Fuente: Esquire

mundo.

Bueno, amigos lectores, no sé si este paréntesis en mi actividad narrativa de los últimos posts para adentrarme en la locura de nuestro mundo, la decadencia de nuestra sociedad y la legitimación y normalización de aberraciones inconmensurables en el mundo político, económico y social, os habrá gustado u os habrá decepcionado. De momento, solo ha sido un paréntesis.

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2 comentarios sobre “DISGRESIONES DISPERSAS EN UN MUNDO DE LOCOS

  1. Rosana dice:

    Genial Josep Maria. Una decripció lúcida i clara del que és la base dels problemes al mon. Tant de bo ens possessim d’acord per crear un matrix on tancar a tots/totes els ineptes amb poca consciència

    1. josepmariavia dice:

      Gràcies pel comentari Rosana! La decadència dels bípedes amb les neurones cada vegada més perversament connectades, pot portar-nos a l’extinció. Només l’esforç dels concienciats en els respectius radis d’acció pot ajudar-nos.

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