508e8d2e4eee6992edad6954d8a67fc1Es sábado y a pesar de que por la tarde tengo que trabajar puedo disponer de la mañana para mí. En Washington hace sol, el día es radiante y la temperatura, anormalmente elevada para la época, invita a pasear.

Hace más de veinte años que viajo a Washington DC por motivos laborales. Siempre voy al mismo apartotel. Tiene una pequeña cocina en la que me he preparado un café de los que en Barcelona llamamos americano y aquí le llaman simplemente “regular coffee”. Voy de la cocina a la sala de estar para leer el The Washington Post, que encuentro en el suelo frente a la puerta del apartamento. El periódico me hace pensar en el complejo Watergate, que se encuentra muy cerca, a 5 minutos a pie –en los bajos del edificio hay un supermercado que he frecuentado a menudo-. Poco a poco mi cabeza se adentra en el túnel del tiempo y empiezo a establecer conexiones entre recuerdos del pasado y cosas que han sucedido muchos años después. Nada demasiado trascendente pero me apetece compartir las sensaciones derivadas de curiosas coincidencias.

En noviembre de 1963, cuando John F. Kennedy fue asesinado en Dallas, yo tenía solamente 5 años. Pero recuerdo perfectamente la noticia. Me hallaba en la cocina de casa con mi abuela, sentado en el suelo, y lo escuchamos por la radio. Me impresionó. O así me lo parece, ya que en más de una ocasión cuando lo he explicado me han dicho que puede ser una elaboración hecha posteriormente, en la edad adulta. Es posible. Pero yo recuerdo haber sentido un escalofrío en la espalda, a la vez que mucha tristeza. Jamás hubiese imaginado que durante el verano de 1987 tendría la oportunidad de pasar una tarde en la casa de veraneo de la familia Kennedy en Cape Code (Massachussets), y ver fotografías, objetos personales y todo tipo de recuerdos del Presidente asesinado.

A principio de los 90 viajé por primera vez a Dallas (Texas) y evidentemente, fui al Texas School Book Depositary situándome en la ventana desde la que, supuestamente, Lee Harvey Oswald disparó contra el Presidente. Tan cercana estaba la calle y el lugar donde Kennedy fue abatido, que resultaba imposible no pensar es en la hipótesis del complot. Era increíble que el Presidente fuera en un coche descapotable sin que los servicios de seguridad hubieran registrado perfectamente los edificios del trayecto. ¡En especial aquel depósito de libros tan cercano!

Este hecho me hace pensar en otro que he comentado frecuentemente a muchos colegas de aquí y a diversos amigos. Siempre me había llamado la atención que el aeropuerto Ronald Reagan de Washington estuviera situado tan cerca de la Casa Blanca, del Pentágono y de tantos edificios gubernamentales. Daba por supuesto que las medidas de seguridad debían ser inimaginables para el común de los mortales. Cuando el 11 de Septiembre de 2001 uno de los aviones pilotados por terroristas suicidas impactaron contra el Pentágono, aún sin proceder de este aeropuerto, me quedé tan sorprendido como cuándo de pie delante de la ventana de la sexta planta del Texas School Book Depositary, viendo tan de cerca el punto donde fue asesinado el Presidente Kennedy, ¡me pareció que cualquiera con un rifle con mira telescópica no fallaría el disparo! Quizás con estos comentarios lo único que hago es poner de manifiesto mi total desconocimiento sobre armas y seguridad. No lo sé…

Antes, en 1987, un proyecto de investigación me permitió visitar por primera vez Los Angeles y los colegas de la universidad que me invitó me alojaron en The Ambassador Hotel, en la cocina del cual fue mortalmente tiroteado Robert F. Kennedy en Junio de 1968.

En Agosto del 2009 estaba en Washington, en el mismo edificio en el que ahora mismo estoy escribiendo, cuando enterraron en el cementerio de Arlington a Edward Kennedy. Cementerio que he visitado en numerosas ocasiones sin dejar de detenerme nunca delante de la tumba de los Kennedy y revivir así todos los recuerdos que ahora comento.

IMG_2288Antes me he referido a los apartamentos Watergate. En Agosto de 1974 Nixon tuvo que dimitir- suceso sin precedentes en los Estados Unidos- por las escuchas ilegales que se produjeron en la Sede General del Partido Demócrata en el edificio Watergate, reveladas por dos periodistas del The Washington Post. Recuerdo perfectamente que escuché la noticia por radio, una tarde de agosto de 1974 yendo en coche hacia Vinaròs. Lo sensación tenía algo en común con lo que experimenté al conocer la muerte del Presidente Kennedy que, casualidades de la vida, había protagonizado el primer “cara a cara” electoral de la historia de la TV con Richard Nixon. El primero, bronceado y elegante, arrolló al segundo que, vestido con traje gris no se quiso maquillar, apareciendo con una llamativa palidez cutánea. Era Septiembre de 1960, durante la campaña electoral que llevaría a Kennedy a la presidencia que a su vez le llevaría ¡a la muerte!

Des de la ventana de la sala de estar en la que me encuentro, café en mano y con el The Washington Post bajo elIMG_2295 brazo, al otro lado de la calle, exactamente enfrente, tengo el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Imagino a Kissinger, Secretario de Estado con Nixon, favoreciendo –como mínimo pasivamente- en el año 1973, el golpe de estado de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, así como el golpe militar de Uruguay, cuando todo hacía prever la victoria de la izquierda uruguaya.

Durante los años 90 dirigí un proyecto de reforma de la sanidad militar de Uruguay. El máximo responsable de la contraparte era un militar que participó en el golpe de Estado de 1973 y en la tortura del dirigente tupamaro José Mújica. En la misma década estuve por primera vez en Chile y visité el Palacio de la Moneda donde el 11 de septiembre de 1973, después de recibir un brutal ataque, el Presidente Allende se suicidó.

Veintidós años después de aquel 1993, me encuentro de nuevo en este apartotel delante del Departamento de Estado. En una visita anterior a Washington, vi comiendo en un restaurante ya desaparecido, Kinkead’s, Henry Kissinger y Madeleine Albright. Dos ex Secretarios de Estado, llegados a los Estados Unidos, directa o indirectamente, por su origen judío. Kissinger, judío alemán, huyendo con su familia del nazismo. Albright, nacida en Praga en el seno de una familia también judía, convertida al catolicismo por escapar del holocausto. Pero la toma del poder por parte de los comunistas en Checoslovaquia los llevó a Estados Unidos. Albright fue la primera mujer que ocupó el cargo de Secretaria de Estado de los Estados Unidos, con el Presidente Clinton, cuya mujer-¿quizás la primera mujer presidente del país?- fue la tercera en ocupar el puesto. Entre las dos, Condoleezza Rice.

La casualidad también hizo que estuviera en Washington el 11 de junio del 2004, el día que se celebró el funeral de Estado por la muerte de Ronald Reagan en la Catedral de esta ciudad. Me acerqué, hasta dónde el dispositivo de seguridad me permitió, por curiosidad.

El actual Secretario de Estado, John Kerry, está fuera del país. Mientras miro por la ventana, pienso en todo lo que se debe estar moviendo en el Washington oficial des de ayer por la tarde.

Ayer viernes 13 de noviembre, al mediodía, hice escala en París para venir a Washington. No me podía imaginar que al cabo de unas horas la capital francesa viviría un horrible atentado yihadista. Todo fue llegar al aeropuerto de Dulles y empezar a escuchar noticias confusas y recibir mensajes de familiares y amigos consternados y preocupados.

Mientras tomo café, leo que John Kerry ha acabado hoy una gira por el Próximo Oriente en Egipto y ha ido directamente a París para participar en una conferencia internacional sobre la lucha contra el Estado Islámico.

Acabo el día cenando con un amigo judío americano, votante demócrata, que actualmente dirige un Think Tank que dispone de 600M de dólares para realizar estudios geoestratégicos y políticos. Se trata de un profesional altamente cualificado que conoce muy bien la dinámica política de muchos países del mundo.

Opina que las posibilidades que tiene Hilary Clinton de ser la primera mujer que presida los Estados Unidos son elevadas, si los republicanos eligen como candidato un no profesional de la política como Ben Carson o Donald Trump. Éste último, refiriendo al atentado de París, parece que aprovechó la ocasión para comentar que ir armado puede ser útil en ocasiones de este tipo (!).

A continuación me pregunta por la situación de Catalunya haciéndome un comentario contundente al respecto. Me hace notar que no hay ni un solo país occidental gobernado con el soporte de un movimiento anticapitalista de extrema izquierda, antisistema y, por lo tanto, antieuropeista y antieuro. Ni tan solo el caso de Syriza en Grecia le parecía comparable. En su opinión, no había peor estrategia para plantear al mundo un proceso de independencia, que además de ser contrario a la voluntad de España –lo que implica la complicidad más o menos pasiva de la UE con ésta- se caracteriza por contar como aliados a grupos antisistema. Esta situación, en su opinión, resultaría inaceptable para la mayor parte de los países de los que se espera que acabasen reconociendo la independencia de Catalunya.

La reacción occidental al atentado de París y los comentarios de mi amigo judío, refuerzan la idea que la toma de consciencia de las profundas transformaciones que están cambiando el mundo cuesta de aceptar. El muro de IMG_2303Berlín hace 26 años que fue derribado, pero seguimos viviendo como si -o cuando menos intentado ignorar que- el mundo de Kennedy, Nixon, Kissinger, Reagan, Albright, Rize y probablemente Kerry y Hillary (sin mencionar ya el de Donald Trump!) ha cambiado radicalmente. La idea de un mundo dividido en dos bloques espiándose mutuamente que disponía de un teléfono rojo que conectaba el Kremlin con la Casa Blanca por si alguien decidía apretar el botón nuclear y pasar de la disuasión mutua a la destrucción masiva, dio lugar a la creencia de que con la caída del muro, todo había quedado unificado bajo un único modelo económico e incluso político. Lo que sí está claro es que el modelo que conocimos se ha acabado y las reacciones son las derivadas del miedo a lo desconocido, el miedo a aceptar que todo lo que conocíamos se ha acabado por más que muchos hagan ver que no es así.

Hace 22 años recuerdo haber circulado en coche por Pennsylvania Avenue sin interrupciones en el trayecto. Des de los atentados del 11S, esta avenida está cortada al tráfico, entre las calles 15 y 17 espacio que ocupa la Casa Blanca, pudiendo los peatones transitar por ella.

Esta mañana cuando he pasado caminando por delante de la Casa Blanca –que exhibía la bandera a media asta- he comprobado que las restricciones al paso de transeúntes eran mayores y crecientes. Alguna cosa debe de estar cambiando en el mundo, pero parece que la inexistencia de alternativas conocidas nos atemoriza, el miedo nos paraliza y nos provoca resistencia a aceptar el cambio.

NORMES DE PARTICIPACIÓ

Els comentaris estan subjectes a moderació prèvia, per la qual cosa és possible que no apareguin publicats immediatament. Per participar és necessari que t'identifiquis, a través de nom i d'un correu electrònic que mai serà publicat ni utilitzat per enviar correu spam. Els comentaris hauran de ser sobre els temes tractats al blog. Com és lògic, els que continguin insults o siguin ofensius no tindran espai en aquest blog. Els comentaris que no compleixin aquestes normes bàsiques seran eliminats i es podrà vetar l'accés d'aquells usuaris que siguin reincidents en una actitud inadequada.
L'autor no es fa responsable de les opinions i informació continguda en els comentaris.

2 comentarios sobre “DIRIASE QUE EL MUNDO QUE CONOCIMOS YA NO EXISTE

  1. Josep Maria,
    No estic segur d’haver-te entès correctament. És cert que el món que coneixíem sembla difuminar-se, però els record d’algun episodi històric dels que parles sembla encara tan viu i proper! Quan ja tenim certa edat, 20 o 30 anys no semblen  tant, per un adolescent, en canvi,  és realment un altra etapa temporal…
    El mur de Berlín ha caigut, però hem construït altres … L’enfrontament ja no és contra la URSS i els seu satèl·lits, però sí hi ha una lluita pel poder , els recursos i la influència geoestratègica entre els USA i Rússia, la incomprensió entre occident i part del món islàmic és preocupant i un enorme mur de disharmonia sembla aixecar-se entre el progrés i la preservació de la natura… A més, la por de la que parles és capaç per ella mateixa, d’aixecar tanques molt més infranquejables que les de Melilla.
    Sí, el món canvia, però , mutatis mutandis, els problemes de la humanitat semblen els mateixos al llarg de la història. Hem de transformar l’home per renovar la humanitat i millorar les estructures.

    1. josepmariavia dice:

      Segurament no m’he explicat prou bé. He intentat combinar algunes experiències molt personals i coincidències que em criden l’atenció i que vistes en perspectiva m’impressionen, per subratllar que l’actual format en el que s’expressen els problemes de la humanitat (segurament semblants als de sempre com molt bé dius), em sembla més complexa. El món del segle XX, dividit en dos blocs -i no diguem ja el miratge de breu durada que va ser el d’un model únic de capitalisme com a solució global després d’acabar amb el comunisme-, en un cert sentit era més simple que l’actual. I s’ha acabat. Jo crec que la presa de consciència dels canvis socials, polítics i econòmics dels últims 25 anys és lenta i d’aquí a que s’acabi la digestió falta estona. Entretant apareixen nous fenòmens, nous players, una nova complexitat, un billar a moltes més bandes que les dues que hi havia a cada banda del teló d’acer, que ens resulta desconcertant. És en aquest sentit que dic que tot el que vam conèixer s’està acabant. És probable que els problemes de fons de la humanitat siguin molt semblants o els mateixos. Però les formes d’expressar-se i de fer-hi front, personalment sovint em depassen. A les d’abans, potser ja hi estava acostumat, les coneixia. No vol dir que m’agradessin pas totes.
      És clar que els que ens hem de transformar som els humans. Però tot aquest soroll distreu molt de la feina de transformació interior individual que, estic convençut, és la única possibilitat de fer que el món millori.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *