RAMÓN GEFAELL. CAMPEÓN DE ESPAÑA DE GOLF INFANTIL

RAMÓN GEFAELL. CAMPEÓN DE ESPAÑA DE GOLF INFANTIL

Hace días que quería escribir sobre el impacto que me provocó la muerte del amigo Ramón Gefaell de la Peña. Necesitaba, sin embargo, tomar un poco de distancia para evitar entrar en recuerdos demasiado duros de expresar y en juicios innecesarios, fruto de la tristeza que su muerte me provocó al hacerme revivir intensamente su primera vida de joven y en especial la imagen que tengo de su segunda vida, de los últimos 28 años.

Para mí Ramón Gefaell fue muchas cosas. La primera que me viene a la cabeza es que fue sobrino de José M. Valverde. Seguramente porque acabo de mirar mi blog y la visualización del último post, en el que hablo de Toni Comín, por un cierto mimetismo, me ha hecho pensar en su padre, Alfonso Carlos Comín, de quién habíamos hablado mucho con Ramón. Recuerdo incluso haber hablado, entre otros, de José M. Valverde y de Alfonso Carlos Comín en las tertulias de “can Gefaell”, con su familia. Dos personalidades, Valverde y Alfonso Carlos Comín, vinculados a las corrientes cristiano-marxistas.

Militante comunista el segundo y simpatizante el primero, compartían un profundo sentido ético y de la justicia y su lucha contra el franquismo se caracterizó por el espíritu de reconciliación entre vencedores y vencidos y por la denuncia de la vergonzosa instrumentalización que hizo el nacional-catolicismo de la fe cristiana. Consecuentes con su autoexigencia espiritual, contribuyeron a la renovación del pensamiento cristiano.

Valverde renunció a la Cátedra de Estética de la Universidad de Barcelona como forma de protesta por la expulsión, por parte del régimen franquista, de los profesores Aranguren, Tierno Galván y García Calvo, de sus respectivas cátedras. Es famosa su sentencia, al renunciar a la Cátedra: “Nulla estetica sine etica, ergo apaga y vámonos”. Marchó a Estados Unidos, donde fue profesor de literatura hispánica y comparada, y después al Canadá, donde fue catedrático de literatura española en la Universidad de Trent.

Cercano como decía al Partido Comunista, apoyó a diversos movimientos sociales y revolucionarios latinoamericanos, especialmente al nicaragüense Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Valverde fue un cristiano existencialista. Su primer libro de poemas “Hombre de Dios” (1945) es la poesía de una religiosidad agónica, de una búsqueda impaciente de Dios en un estado de desazón permanente. Un intelectual que leía el Evangelio, como contrapunto, estímulo y consuelo –en palabras suyas- a la gris existencia diaria como profesor de universidad, traductor y asesor editorial.

Que Alfonso Carlos Comín fundara Cristianos por el Socialismo en España (1973) –movimiento surgido en Latinoamérica a finales del siglo XIX- denota su inquietud por la reflexión sobre la relación entre Iglesia, sociedad y política. Con una gran capacidad de aportar esperanza y de transmitir el sentido de la utopía.

Este mundo no nos era extraño ni a Ramón ni a mí. Mis educadores procedían de las tradiciones cristianas y/o marxistas (juntas o por separado según el caso) y suscitaron en nosotros una gran curiosidad a propósito de Dios, de Jesús y de tantas y tantas cosas. Tuvieron el acierto de, en vez de darnos respuestas, estimularnos la curiosidad, las ganas de preguntar, provocando que nosotros buscáramos las respuestas.

La formación en humanidades fue sólida y nos fue presentada como un menú de opciones variado. La elección dependía de nosotros. (Ver post de 31 de julio de 2014)

José M. Valverde decía: “En una escuela se tiene que enseñar las cuatro reglas –sumar, restar, multiplicar y dividir- porque las necesitarán. No necesitarán mucho más que matemáticas. Y después tener una biblioteca inmensa, donde un niño vaya un poco orientado y que lea. Hacerle explicar lo que ha leído y porqué lo ha leído. Y música diaria. Sólo tendría que haber esto en una escuela”.

Comín por su parte reclamaba la necesidad de reconstruir la palabra (o la Palabra, en función de si la cuestión era religiosa) y la valoraba como un instrumento de cohesión social. Por ello consideraba la educación como un diálogo con uno mismo, con el contexto, con los textos y con los otros. La dimensión humanista es determinante en estos personajes.

Para Comín la palabra y el diálogo tenían poder de transformación y de fomento de la reconciliación en el difícil contexto de la dictadura en el que crecimos nosotros.

Ramón Gefaell se formó en el Liceo Francés, pero también en su casa. Nos entendíamos muy bien desde visiones del mundo y de la vida cercanas o no, según el caso. La discrepancia en muchos temas y el sentido crítico que compartíamos nos aproximaban. Él era entre agnóstico y ateo. Yo luchaba por creer.

A pesar de que vivía por la medicina y no paraba de hablar sobre ella (los dos éramos estudiantes de medicina), la fuerza y la creatividad de Ramón iba más allá y tengo muy buen recuerdo de todo lo que compartimos durante aquellos años. Recuerdo perfectamente un día que conversando en un bar de la calle Muntaner de Barcelona concluimos que habíamos tenido la suerte de ser educados (escuela, familia, círculo social…) en entornos estimuladores del espíritu crítico.

Recordar a Ramón es recordar la de veces que mencionaba a “mi tío Jose M.” (Valverde) –también a “mi prima Clara” (Valverde)- y las referencias a Aranguren, Tierno Galván y también a Alfonso Carlos Comín y a Guti, entre otros. Y recordar también como disfrutábamos escuchando a su padre destilando sabiduría y fina ironía. Todo el grupo de la Facultad: Pitu Genollà, Toni Griera y mi querido amigo Pep Capdevila, éste sí, hombre de Fe, tolerante y comprensivo con nuestras dudas sobre el Más Allá. Mejor dicho, las mías. Los otros compañeros tenían pocas dudas sobre la poca cosa que había una vez estuvieras colocado bajo tierra o quemado.

En “can Gefaell” todo era posible, con un padre que además de ser banquero y, por ejemplo, Presidente del Club de Golf de Sant Cugat, tenía un bagaje y una capacidad intelectual remarcables que hacían que le admiráramos. Unos hermanos que tanto se movían en el mundo de las finanzas de New York como en el MOMA de aquella ciudad o unas hermanas progres con novios del PSUC… en aquella casa vi –que no bebí- por primera vez una botella de Vega Sicilia y escuché el comentario divertido del pater familias, a propósito del buen gusto de algunos visitantes nocturnos –militantes comunistas amigos de las hijas-, que habían acabado con unas botellas de Viña Ardanza y con los mejores quesos franceses disponibles en la despensa.

Todo ello con comentarios sobre Mounier (a pesar de ser agnósticos) o Stendhal o la última conversación del tío José M. (Valverde) amb Daniel Ortega.

De repente podían coger guitarras y ponerse a tocar y cantar samba o piezas de los Beatles, como hicieron con la misma alegría y optimismo en el acto de despedida de Ramón que, esta vez no los pudo acompañar. Estaba impasible dentro del ataúd.

Ramón, el mismo que fue campeón de España de golf infantil, vestía de forma descuidada y siempre iba lleno de lamparones. Le daba lo mismo hablar con la intelectualidad que rodeaba a su original y divertida familia, que pararse a las 3 de la madrugada a poner gasolina e intentar explicarle el desarrollo embrionario del corazón al de la gasolinera o pararse a pedir fuego a unos trabajadores de telefónica ubicados en un agujero a 3 o 4 metros por debajo del nivel de la calle. Si no lo enviaban al carajo, la conversación entre Ramón y ellos era amena y divertida.

Si la vida de Ramón y de los Gefaell yo la recuerdo como muy original e intensa, la muerte no podía ser diferente. Su hermano mayor, Joaquín alias “el búho”, lo puso de manifiesto en el acto seglar de despedida de Ramón.

Haberte formado en Columbia University, haber sido ejecutivo de Citibank al máximo nivel o del The European Bank for Reconstruction and Development, entre no sé cuántas cosas más, no necesariamente te ha de proporcionar la originalidad con la que monologó, ante todos nosotros, con Ramón, muerto y descansando dentro de la caja. Si hubiera estado vivo, hubiera contestado con el mismo tono de broma y cordial propio de los Gefaell.

Conversación desenfadada y alegre en la que no faltó el recuerdo fiel de cómo era Ramón. Un hombre capaz de lo mejor, siempre que le interesara, y alegremente dejado y distraído con todo aquello que no le suscitara nada. El golf, la medicina y la música, especialmente la brasileña, le interesaron y en estas actividades (y en otras) fue entre bueno y muy bueno. Recuerdo haber pasado noches escuchando con él samba y bossa nova en el Opiniao y escuchándole tocar la guitarra y cantar. A él y a su querida Pilós, miembro también del grupo de samba “Surco” con la que se acabaría casando poco después de haber acabado la carrera.

Un hombre que lo tuvo todo para que su vida fuera plena. Y tal vez lo fue. Pero no en el sentido convencional. Ciudadano del mundo por origen familiar austríaco, ramificaciones en Estados Unidos, formación en el Liceo Francés, hermanos y primos brillantes, familia de gran potencias intelectual… Marxismo, cristianismo, ateísmo, liberalismo con conciencia social. Todo se mezclaba y toda cabía: mente abierta donde las haya!!!

El amigo común Pep Capdevila recordaba que su hermana, Teresa Gefaell, decía de nosotros, los compañeros de medicina (copio del blog de Capdevila The Ladies of Vallbona, al que podéis acceder directamente desde el listado de blogs que hay abajo a la derecha de esta página): “(…) Todos parte de la vida de nuestro hermano Ramón (…). I de él: “Ese tipo especial. Bruto, desordenado, despistado, descuidado… Tan talentoso. Capaz de destacar en lo que le interesaba. Capaz de ser el mejor deportista. De ser el mejor músico. De ser el mejor estudiante de medicina. Con esta facilidad innata de hacer mejor que nadie y sin aparente esfuerzo, lo que se proponía realmente. Un hermano al que le resultaba fácil lo que a cualquiera de los demás nos pedía un esfuerzo grande. Y que era el más entusiasta, el más arrollador, el más contagioso. Y sin ponerse medallas. Solamente con su fuerza innata. Sin querer destacar. Solamente siendo…”.

Tan noble y bruto que “el búho”, en el monólogo que mantuvo con su hermano Ramón dentro del féretro, le dijo –más o menos-: “Eres tan bruto que hasta para morirte te has hecho notar reventándote el corazón”. Murió de un aneurisma ventricular…

Cuando en segundo de medicina él y en primero yo, íbamos después de cenar de Sant Cugat a Bellaterra, con su cascado Dyane azul claro, a diseccionar cadáveres a la facultad –Ramón se había hecho amigo del guarda de noche y nos dejaba entrar-… ¡quién me iba decir a mí que me tocaría ocuparme de su autopsia!

Si digo que la vida da vueltas, ¿me diréis que es obvio, no? Pero por obvio que resulte, la proximidad hace que no deje de ser sobrecogedor. Ramón murió solo en su casa, en Sant Cugat, en nuestro pueblo, con sus perros, entre el 11 y el 12 de febrero pasados y lo enterramos el día de los enamorados.

Pero yo no sé si murió ya por primera vez a principios de 1988. Como mínimo una parte de él desapareció. Un accidente que lo tuvo en coma varias semanas lo cambió todo dramáticamente.

En The Ladies of Vallbona se puede leer que Teresa dice: “ (..) Y luego llegó el destino. Que a veces arrolla y machaca. Que juega duramente y cambia los rumbos en segundos. Una mierda que cuesta entender si no relativizas y reorganizas tu mente. Ramón tuvo mala suerte y en nada, su vida se desmoronó. Todo. Su cráneo se despedazó. Su vida se fue al carajo. Estuvo muerto y se empeñó en plantarle cara otra vez a la vida. Mermado, sesgado, medio funcional. Patoso. Aniquilado en sus deseos. Pero firme en sus convicciones. Forzando a sus neuronas a volver a conectarse en lo que es su esencia. Provocando conexiones para poder seguir demostrando lo que le importa y le es básico para ser feliz (…)”.

Él quería ser médico y… no era fácil. Pep Capdevila y su hermana pequeña Pilar Gefaell cuidaron mucho de él. Jaume Padrós y yo le ayudamos todo lo que pudimos a que ejerciera de médico. No en su especialidad de Medicina Nuclear. Eso era imposible. Pero su CV impresionante facilitó que pudiera acceder a una interinidad de médico de cabecera en Montcada i Reixac. Jaume Padrós intentó integrarle en su consulta privada, con la ayuda de su hermano Rafel. Pero no fue posible y con gran dolor, al final tuvo que ocuparse de separarle de la mejor manera posible de la profesión –algo que nunca entendió ni acepto- y tutorizarle hacia la invalidez.

A partir de aquí vivió muy solo y dedicando buena parte de su tiempo a traducir artículos de las principales revistas médicas americanas y británicas que enviaba a compañeros médicos, no si gran esfuerzo por su parte –dadas las limitaciones que le quedaron después del accidente- y por la de su hermana, que no paró hasta hacer posible acoplar a un Ramón limitado al ordenador. Pilar, que cuando estudiábamos medicina era una criatura a la que todos queríamos mucho, murió hace 4 años, con 47 años, de un aneurisma intracraneal. Ramón perdió una hermana querida y a su principal cuidadora.

ÚLTIMA FOTO DE RAMÓN GEFAELL. CON PEP CAPDEVILA

ÚLTIMA FOTO DE RAMÓN GEFAELL. CON PEP CAPDEVILA

Decía antes que la formación recibida nos estimuló la curiosidad y el espíritu crítico. Tan retórica y sin respuesta como se quiera, no puedo dejar de repetirme la pregunta: “¿Por qué la vida de Ramón fue así? ¿Por qué teniéndolo todo para disfrutar de una vida plena, a mí me parece –ojalá me equivoque- que no lo fue?”. ¿En qué mundo vivimos que cuando eres un joven brillante y espabilado, socialmente bien situado, todo el mundo quiere estar cerca de ti y, cuando te has transformado en una persona limitada has de sufrir, incluso el rechazo social, porque un accidente te ha desfigurado la cara?

Por lo que respecta a la crítica sobre cómo el entorno se ocupó o abandonó a Ramón, me limitaré a la autocrítica sincera: “Ramón, ahora que para sorpresa tuya estás en el cielo -¡Mira que creer que no existía! ¡Tozudo, coño!- te pido perdón por no haberte cuidado suficiente en tu segunda vida. Me queda el pequeño e insuficiente consuelo de haberme ocupado de algunos de los aspectos que rodean a las muertes, como esta segunda muerte tuya. ¡Tu madre, que seguro que está en el cielo contigo debe estar riendo! No en vano me apodaba “cielos” (abreviatura de “¡cielos qué horror!) ya que consideraba que me fijaba demasiado en la botella medio vacía. Debe parecerle normal que me ocupara más de tu última muerte que de tu última vida. Ello no me exime de pedirte perdón y que desde dónde estés, querido amigo, ilumines nuestro camino.

¡Ahora que ya has comprobado que Dios existe, reza por nosotros aunque no nos lo merezcamos!”.

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5 comentarios sobre “LAS VIDAS Y LAS MUERTES DEL AMIGO RAMÓN GEFAELL, CON TODO EL CARIÑO

  1. Molt emotiu, Josep Maria. Al mateix temps pertorbador, esgarrant …
    Desitjo que trobis la pau, no oblidant amb el pas del temps, sinó assumint en el teu ésser la vida colpidora del teu estimat amic Ramón.

    1. josepmariavia dice:

      Gràcies Guillermo. Tots sabem que la vida pot arribar a donar giravolts terribles. Aquesta mort suposo que ha desvetllat consciències. Almenys la meva!
      Una de les germanes del Ramón ho ha descrit bé: tendresa vinculada al record de la joventut i dolor lligat a la segona part de la seva vida i el derivat de la mort. Una mort que ha provocat que repetidament la pel.licula de les dues vides compartides amb l’amic, la feliç de la joventut i la més esgarrinxadora amb final ad-hoc, no pari de passar pel cap. Com sempre, el buit es comença a emplenar amb els bons records. Però…
      Ara bé, la pregunta absurda, completament absurda però inevitable: “perquè?”, està molt present…
      I, més evidències: fer el bé en vida tant com es pugui!!! Ara ja és tard…

  2. josepmariavia dice:

    L’amic Pep Capdevila, després de llegir el post, em passa aquest pròleg que va fer José M. Valverde a un dels primers llibres de poemes de Narcís Comadira, “Papers Privats”, a petició d’aquest últim.

    Com assenyalo en el post, colpeix el contrast entre les “dues vides” d’en Ramón Gefaell. Serveixi aquest fragment com exemple del valor afegit per l’entorn familiar a la formació de’n Ramón i de perquè deia jo que si les voltes que dona la vida són inimaginables, la mort del Ramón em va deixar especialment trist per la brutalitat del contrast entre les “seves dues vides”…

    “Carta a Narcís Comadira por y para sus Papers Privats: Querido Comadira Papers privats me trae/ lo mejor de mi tiempo catalán, el paréntesis/de hermosa libertad en que hablé con vosotros,/con los , inefable pandilla/ de poeta a poetas, ya no cátedro,cuando/por motivos que están , es la frase, en el ánimo/de todos, no podia teneros por alumnos,/ni falta que os hacia, en la oscura alma mater/en torno a aquellos góticos, si que vetustos claustros/como es fama que dijo cierto Rector Magnifico,/el Marqués de Carulla. Entonces en lo abierto/ ya pudimos hablar y leernos de veras./ A San Cugat veníais, (perdon, a Sant Cugat,/que no se den de baja algunos suscriptores /de la serie!). Al ocaso, sin exceder el número/legal de trece, y no por miedo a las denuncias,/ sino porque el trabajo del verso es para pocos./Aparecíais timidos, mas listos que el demonio,/y con queso y un trago de neo-Cariñena,/a fondo trabajábamos. Las conclusiones fueron/positivas y prácticas. Se aprobo mi propuesta/de restaurar el clásico ./ nada de inspiración, sino arrimar el hombro/pero ” cum grano salis “, y sin tomarse en serio./Por tanto, se podia proponer un programa/de ejercicios poéticos, con sus temas y formas,/y el verso serviria para tratar de todo,/para contar las cosas que pasan, discutirlas/y ” cantar opinando” – que dijo Martín Fierro-./Y asi fue:, yo tendía, asombrado, el oído/a vuestras poesías, que leíais por turno/ -digo lo del oído, porque mi catalán/auditivo es mediocre, y tengo algún comienzo/o vocación de sordo. Además desconfio/sin motivo de muchos vocablos catalanes/cuando van en un verso, por ejemplo, ” tardor”,/me resisto a que sea “otoño”, por las buenas,/ y no alguna invención floral o ” noucentista”./…Por cierto que era extraña la lectura bilingüe,/inocente y sin ánimos de entablar otro diálogo/a lo Riba-Ridruejo sobre el regionalismo,/sino porque nos gusta la poesía y la gente/ tal como es, como vive y como habla en su tierra./Yo aprendí mucho entonces. Por ejemplo, tus cartas/en verso, Comadira, -aparte de su tono/ anti-Brecht, despedante, y homenaje al viejo/Gabriel Ferrater, “monstruo en su laberinto”/o “Dante sin Florencia”, como intuí una noche/viéndome en su alta mar lúcida de ginebras-,/son lo que hacia falta para pinchar los globos/ y ponernos a hablar y a canturrear de veras./ Tu andas por tu camino, con pocas ilusiones,/ avanzando de vuelta de todo -sin haber/ido, y eso es lo bueno; Juan de Mairena “dixit”-./ Y tu canción burlona, aunque en el fondo tierna, ahuyentarà a tu paso al duro bienpensante,/al burgés mas nefasto, al liberal con infulas/ de resistencialista. ( Una lección saqué/ después de cuarenta años de ingenuidad, es esta:/la clase dominante, nuestos dueños, no son/nada tontos; lo fingen/de puro listos porque/saben que ya han comprado la letra y el espiritu./ Y aunque a veces recelen de la gente de libros,/que podrian notarles el truco, estan a salvo;el intelectual, ! pobre!, sigue siempre en las nubes.) Pero vuelvo a tus versos: me excusarás que en ellos/ vaya hacia mi: me veo un poco en tus canciones,/como en la musiquilla que se pegó a unos años: veo un otoño suave y veo Barcelona/ con su neblina de humo, sentimental y opaca,/ por entre los tacaños chaflanes del Ensanche…/Quizá empiezo a ser viejo. Pasó mi temporada/de libertad sublime. Incluso, estuve a punto/de meterme en el fuego por dejar la sarten:/quiero decir que estuve un tiempo entre los yankis./ Pero ahora he llegado, como diria Rilke,/ a la ultima casa de la última calle/de la ciudad final, de cara al Polo Norte,/ -no os alarméis, mas frio pasaba en Sant Cugat-,/y respiro horizonte, y, enseñando español/repaso lo pasado y lo nuestro. Y ahora/ -con un primer presagio de invierno de este cielo/tan castellano, claro, alto y profundo.- leo/ tus versos. Y te mando para todos, abrazos.”
    Publicat en Un camí de compromís i de poesia. Recull de les conferencies de les jornades d’homenatge a Jose Maria Valverde. Centre cívic El Carmel.

  3. Escrit colpidor i ple d’ensenyances. De nou mostra un Via valent que no solament no té por d’afrontar el dilema dels records creuats, sinó que és capaç de transcriure-ho i alhora compartir-ho publicament.
    Gràcies per aquests moments de reflexió que m’ha comportat la lectura.
    Josep M., la teva franquesa t’honora.

    1. josepmariavia dice:

      Gràcies a tu Elisabet. L’expressió de les emocions pot resultar difícil -hi ha a qui li costa menys- i en públic encara més. Les emocions però són una part essencial del sistema de raonament ètic. Les emocions contenen judicis que poden ser verdaders o falsos i marcar pautas bones o no tan bones per a les eleccions ètiques.
      En aquest cas, vaig voler deixar passar uns dies, ja que les emocions m’haguessin portat a emetre judicis morals sobre tot el que va envoltar la vida del Ramón. M’he limitat a compartir les meves emocions, positives en la “primera vida” del Ramón i no tant en la segona i encara menys en el moment de la seva mort. El meu examen de consciència em porta a demanar perdó a l’amic ja mort, per no haver compartit suficientment el meu temps amb ell en els últims anys de la seva vida.

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