Vaclav Havel (1936-2011)

Vaclav Havel (1936-2011)

El jueves, en un chat de amigos, uno de ellos acababa una conversación con el clásico “sólo sé que no sé nada”.

No es la primera vez que utilizo la cita. Tampoco en este blog. Se entiende que con esta afirmación se pone de manifiesto la conciencia de lo mucho que queda por aprender y que por más que se aprenda, siempre quedará aún más. De hecho sólo se puede aportar desde la actitud propia de quien tiene conciencia de no saber.

El conocimiento, al aplicarlo por medio del pensamiento a las cosas o a uno mismo, se convierte, en cierto modo, en un impedimento para la comprensión de las cosas o de sí mismo. Es fuente de prejuicios y apriorismos. Libera. Pero acto seguido aprisiona. Da y quita libertad. De ahí el esfuerzo -que quizás estúpidamente intentamos hacer algunos de vez en cuando- para aproximarnos a dejar la mente en blanco o para seguir observando la realidad, intentando contaminarse poco por el conocimiento o el pensamiento que se haya elaborado sobre la misma. El mejor resultado siempre es una aproximación más o menos exitosa.

Nada es absoluto ni las cosas pasan de forma continuada de la misma manera. En la vida ejercemos diferentes roles: de padre, de hijo, de marido, de jefe, de subordinado. Y en el ejercicio de cualquiera de ellos, en algunos momentos nos tenemos que mostrar seguros. Tenemos derecho a expresar dudas y es muy sano hacerlo. Pero en determinados momentos es necesario vivir expresando certezas, más allá del porcentaje de correspondencia que tengan “nuestras certezas” con la realidad. Nadie desearía que un médico le hablara de su estado de salud desde el relativismo y la incertidumbre aunque, en realidad, pueda haber mucho de ambos.

Así pues, condicionado por mis conocimientos y pensamientos, tratando de ser más descriptivo que normativo, me dispongo a enumerar hechos, opiniones y pensamientos que en los últimos días han llamado mi atención. Y lo hago con la esperanza de que me sirvan para seguir aprendiendo aunque el conocimiento implique el peaje, no tanto de dificultar la observación libre de condicionantes excesivos, pero sí de incrementar el riesgo de que cueste más aprender.

Sigo pensando en el hecho -en mi caso, como ya he escrito tantas veces, necesidad- de escribir. ¿Qué hace falta para ser escritor? Pues, básicamente, escribir.

¿Tiene sentido escribir sin destinatario? ¿Liarse a escribir hasta perderse en la propia escritura, como forma de perderse en la inmensidad de la mente, del universo, del más allá? Para mí tiene pleno sentido. ¿Cuántos papeles escritos deben existir que nunca se han empleado para escribir un libro ni para hacer nada? ¡Me parece fascinante! ¡Excitante! Escribir poniendo el valor en la acción de hacerlo y en el debate con uno mismo…

Un compañero mío siempre expresa su respeto por la capacidad de decir lo mismo en público que en privado. Estoy de acuerdo en que tiene mérito. Pero quizás todavía tiene más mérito escribir en la intimidad para decirse a sí mismo aquello que casi no se atreve uno ni a pensar.

Escribo desde que era pequeño. He escrito en libretas de todo tipo y formatos, en los márgenes y en el dorso de los apuntes de la universidad, en billetes de avión, en servilletas, en papel de WC (¿recuerdan el “Elefante”? ¡Funcionaba mejor para escribir que para hacer aquello que, en principio, le estaba destinado!). En los aviones y en los aeropuertos he escrito mucho. Papeles y libretas que clasifico como “manuscritos de viaje”.  Algunos de ellos son viajes largos a parajes desconocidos.

Los posts de este blog están inevitablemente condicionados por el hecho de que hay muchos conocidos y desconocidos anónimos que lo visitáis. Lo sé por las entradas que quedan contabilizadas. Bueno, pues esto condiciona. Tienes que pensar en el mensaje y en el formato que le das. Pero de vez en cuando tienes ganas de enviarlo a hacer puñetas y desinhibirte del todo. Que nadie se asuste. Sigo teniendo cierto sentido del pudor, celo de la intimidad y resistencia a compartir determinadas cosas y/o expresar mi opinión sobre muchas de ellas. Podría escandalizar ciertas estructuras morales y sobre todo falsas morales.

En cualquier caso, escribir, sea como sea, es una forma de soltarse y de hacer camino. ¿Qué más?

Jason Sorens, profesor de Ciencia Política en la Universidad americana de Darmouth, afirma que “el prestigio internacional baja si se opta por la mano dura contra el secesionismo“. Me pregunto qué efecto tienen estas afirmaciones sobre las sinapsis neuronales de Mariano y Soraya.

A medida que me hago mayor, constato las contradicciones y las limitaciones de la naturaleza humana. En general las acepto más, aunque en algunos momentos me cuesta ser bastante tolerante con algunas de ellas. Ya estamos. La norma me puede llevar a la severidad y a la condena. Pero la necesidad de aprender me obliga a mantener la “mente abierta”, a desaprender para hacer espacio y ganar libertad.

No conocí personalmente a Václav Havel, a pesar de haber disfrutado de escucharlo en directo en dos ocasiones. Siempre me fascinó que un escritor y pensador ejerciera de político durante años, sin que -la realidad obliga a especificarlo- se le conozca ni se sospeche ningún comportamiento corrupto. Al contrario. Resulta épica la imagen de un disidente del totalitarismo comunista, creador de pensamiento y escritor, dedicado a la política por espíritu de servicio comunitario, protagonista de la pacífica separación de Chequia y Eslovaquia, que siempre huyó del glamour y no se dejó engatusar por los ejércitos de aduladores que terminan facilitando que el diablo triunfe y la corrupción aparezca. Me pregunto qué sentiría si mañana se demostrara que fue un ladrón o un asesino o un torturador. Debería hacer un esfuerzo para no olvidar la complejidad de la naturaleza humana. Pero a priori no estoy dispuesto a negarle la capacidad intelectual, la creatividad y todo lo que me ha aportado con sus ensayos y obras de teatro. Y lo que ha significado para mí, que siempre he detestado el concepto de profesionalización de la política, lo que no implica que quien se dedique a ella no deba actuar como un “profesional”.

Que el Gobierno español haya llevado (recurrido) el decreto ley de la Generalitat de pobreza energética al Tribunal Constitucional y que éste lo haya suspendido, al menos temporalmente (técnicamente se llama “admitir a trámite”), me sugiere de inmediato dos imágenes. Por este orden: la de Monago y la de Florentino Pérez, del que nadie se atreve a hablar… A partir de lo que sé y de cómo he estructurado la información, pienso que en la medida que cualquier Comunidad Autónoma puede aprobar que no paguen la energía aquellas personas que pasan por dificultades (no entro en el análisis profundo de la bondad de la medida), no parecería que hubiera discriminación alguna. Y si se da, la misma lógica debería aplicarse a Monago cuando baja los impuestos a los extremeños. Y si se considerara que como todas las autonomías pueden hacerlo (tampoco entro en el análisis profundo de tal afirmación), no se puede hablar de discriminación, parece que lo mismo debería considerarse respecto a la medida de la Generalitat en relación a la pobreza energética. En segundo lugar, no entiendo que no llame la atención que se priorice pagar la indemnizacióna a la iniciativa gasística Castor (es aquí donde me viene a la cabeza el nombre de Florentino), antes que afrontar la pobreza energética. Y podría seguir y no sé dónde me conduciría el resultado de la interacción compleja de mis conocimientos y pensamientos y los apriorismos que me provocan…

La sumisión de la mayoría a unos pocos es un hecho fundamental de toda organización social, que no ha dejado de sorprender a los que reflexionan un poco”, dice Josep Ramoneda, que escribió la filósofa Simone Weil.

Quizás en algún momento, conduciendo relajadamente por una carretera poco sinuosa, rodeada de vegetación, sintiendo un sol de color y calor agradables, hemos experimentado la sensación de conducir eternamente o la de la propia eternidad de ese momento. Escribir puede parecerse…

Bueno, es domingo. Un domingo de otoño (alguien determinó un día que en esta latitud octubre forma parte del otoño) con temperatura de verano al mediodía (cuando yo era pequeño si hacía entre 25 y 30 grados, decíamos que era verano) y ahora mismo es una hora más temprano que hace 24 horas: yo sólo sé que no sé nada. ¿Alguien sabe algo?

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3 comentarios sobre “A VUELTAS SOBRE EL PLACER DE ESCRIBIR Y OTRAS COSAS

  1. He llegit amb interès les teves reflexions Josep Maria. A mi també m’agrada escriure, i durant algunes èpoques de la meva vida he escrit un diari personal que darrerament tinc força abandonat.
    Escriure ajuda, i molt, a posar ordre als pensaments i les emocions. A estructurar un discurs i fer-lo públic de manera entenedora.
    I el que és absolutament demolidor, al menys en el meu cas, és veure el pas inexorable del temps, que ens ha anat modelant, i com aquelles coses que, temps enrere ens trasbalsaven, ara han quedat en un segon pla, o com hem superat determinats tràngols a la vida.
    El pas del temps fa que tot sigui relatiu.

    1. josepmariavia dice:

      Endavant Montse. Escriure és moltes coses alhora. Per a mi, ho he dit moltes vegades, una necessitat. Un instrument per intentar ser millor, compartir i aportar. M’ajuda a posar ordre a idees, pensaments i sentiments i em connecta amb les dimensions menys tangibles de mi mateix. A partir d’aquí m’ajuda a comunicar amb qui li ve de gust compartir el que escric.
      Felicitats doncs i ànims. Et seguirem

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