demagogia[1]

El pasado 18 de noviembre Ricard Bosch colgó en su blog el post titulado “Puertas Giratorias y la endogamia no es exactamente lo mismo” (podéis acceder directamente desde esta página, en el blogroll clicando sobre RBA Salut i Gestió o directamente. Se trata de un esfuerzo loable de objetivar una realidad que en los últimos tiempos ha sido perversamente deformada por intereses malsanos.

Desde una aproximación ingenua al proceso interesado en presentar el modelo sanitario catalán como un diseño cuidadosamente pensado para privatizar y facilitar la corrupción, podríamos creer que todo o casi todo se explica con la frase de “hay quienes están a favor, los que están en contra y los que simplemente no se lo han leído”. Así concluiríamos que lo que está pasando es el resultado de lo que difunden aquellos que hablan desde la osadía que les proporciona la propia ignorancia.

Pero es peor. Hay un exceso de populismo destructivo (¿alguna vez no ha sido destructivo el populismo?) de que quienes lo practican, amparándose en un curioso concepto de “libertad de expresión”, se otorgan la licencia para insultar, difamar, calumniar, acusar gratuitamente y mentir sin vergüenza ni escrúpulos de ningún tipo, para neutralizar la discrepancia. Son profetas del “difama que algo queda” o del “cuanto peor, mejor”.

Quizás sin ser conscientes, alimentan un movimiento totalitario que acusa con una ligereza estremecedora, de fascista, franquista, dictador o nazi, a quien no piensa como ellos.

En este contaminado clima, resulta estéril emplear esfuerzos para poder hablar de temas delicados, si lo que se pretende es hacer entrar en un debate razonable y democrático a estos aduladores del pueblo. Aunque, pensando en la gente de buena fe afectada por la crisis y desmoralizada e indignada por la sensación de que la corrupción lo impregna todo; sí que vale la pena esforzarse para expresar con claridad cualquier punto de vista que, desde el respeto, pueda añadir valor al debate. En especial si éste se quiere abortar a base de, como mínimo, descontextualizar y a menudo manipular lo que se dice.

Un tema que se ha usado de forma especialmente perversa, porque se presta si la intención es manipular, ha sido el de la corrupción y en la forma que se ha querido utilizar para justificar la proliferación de mecanismos de control burocrático, a menudo tan poco útiles para frenar comportamientos corruptos, como caros e ineficientes. El tema no es cuestionar la necesidad de que haya mecanismos de control. El tema está en debatir el CÓMO se controla. CÚALES han de ser estos mecanismos.

El esfuerzo clarificador de Ricard Bosch a propósito de las denominadas “puertas giratorias” del sistema sanitario, me lleva a intentar imitarlo respecto a la relación entre los mecanismos de control de la corrupción y la eficiencia de este sistema.

Por este motivo remito al lector a tres referencias:

1.- En el número de octubre de 2012 de “‘Papers’ de la Fundació Unió”, escribí: “Puede haber quien todavía diga que no se puede hablar de relación causa-efecto entre más intervencionismo administrativo que nunca y más déficit que nunca, pero esta ‘coincidencia’ se dio en la pasada legislatura. Informar con rigor pasaría por analizar estos datos y dar a conocer estos resultados. En lugar de esto, los medios, o bien callan o, peor, sin ningún tipo de rigor, difunden supuestos casos de corrupción en el sistema sanitario -hoy por hoy, ningún caso ha sido condenado, ni tan siquiera juzgado- y establecen, en este caso sí, con total impunidad, una relación causa-efecto entre autonomía de gestión y corrupción.

La corrupción no la determina el carácter público o privado de los proveedores sanitarios, ni el hecho de ser funcionario o de no serlo a la hora de ejercer el control. Lo esencial es la escala de valores de cada sociedad, en la medida que los valores determinan las actitudes y éstas, los comportamientos.

El sistema sanitario catalán paga muy caro el caso Palau de la Música. Algunos altos funcionarios de la Generalitat, conscientes de que la clase política, ya bastante desprestigiada, no osaría oponerse a cualquier mecanismo de control adicional que se propusiera por nefasto que fuera, consiguieron que el Parlament de Catalunya aprobara por unanimidad la Ley 26/2009 de modificación de la Ley de Finanzas públicas de Cataluña.

Con esto, lo único que se ha conseguido ha sido limitar las facultades de los órganos de gobierno de las EPIC (empresas públicas y consorcios) y aumentar los mecanismos de control burocrático, y esto ha laminado la autonomía de gestión del sector público empresarial que ha empeorado los resultados”.

2.- El día 2 de marzo de 2013 publiqué un post en este blog que para quien no lo quiera leer entero, destaco lo siguiente: “… El motivo (de este post) es condenar cualquier forma de corrupción y llamar la atención sobre el hecho de que por más que se refuercen los mecanismos  de rendición de cuentas, evolución y control, en un colectivo de 150.000 personas, por desgracia pueden existir 10 o 20 que no actúen de forma ejemplar. Y esto no se arregla con posiciones basadas en (1) inducir la confusión entre gestión empresarial y privatización, para (2) concluir que la solución está en el modelo público administrativo. La Dirección General de la Guardia Civil de Luis Roldán no tenía autonomía de gestión, no se gestionaba empresarialmente, ni tenía ninguna característica demasiado común con el modelo sanitario catalán. Era una estructura administrativa pública, pública. Y no pudo evitar el problema.

Si alguien cree que con las auditorías externas al sector público, las de la Intervención General, las de la Sindicatura de Cuentas y, si es necesario, las actuaciones del Tribunal de Cuentas y de la Justicia no es suficiente, sugeriría que antes de proponer controles adicionales, que se revise el funcionamiento de todas estas instancias…

Los casos de corrupción se deben evitar, condenar y sobre todo combatir sin paliativos. Pero no creo que la solución pase por crear nuevos órganos controladores de los anteriores y multiplicar las instancias de apelación. Lo que es necesario es que la rendición de cuentas y las estructuras de auditoría, seguimiento, control y la Justicia, funcionen adecuadamente. Y lo que no es aceptable es que esta falta de eficacia se manipule con la finalidad ideológica e interesada de generar dudas sobre un modelo y un sistema, que todavía hoy, en términos de resultados de salud y económicos, es de los mejores del mundo: el modelo sanitario catalán”.

3.- Y para finalizar, el día 11 de marzo de 2013, con motivo de la entrega de los Premios Alfons Ortuño, fui invitado a pronunciar una conferencia en la que, entre otras cosas, dije: “Soy consciente de  los tiempos que vivimos y de cómo, determinados casos de corrupción o presunta corrupción, han provocado reacciones y decisiones, a menudo insuficientemente maduradas, más dominadas por el efecto estético que por la eficacia, consistentes en una lluvia de procedimientos y controles de los procedimientos, que terminan dificultando la eficacia y la eficiencia de la gestión pública y tampoco evitan los efectos indeseables que las motivaron”.

Espero que este recordatorio, anime el debate constructivo.

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3 comentarios sobre “LA RELACIÓN ENTRE LOS MECANISMOS DE CONTROL DE LA CORRUPCIÓN Y LA EFICIENCIA

  1. Helena Ris dice:

    és molt important que quedi molt clar que NO es vol defugir el control, tal com dius molt bé. El que qüestionem és la manera d’exercir aquest control. El diner públic es mereix més cura que el que li donen tots els mecanismes citats. Tots ells estan per vetllar pel procediment i aquest procediment és el màxim de feixuc i entretingut possible, sense que apareixi la intel·ligència en cap moment. I cada cop els gestors estan més “entregats”. Podríem dir que ja arriba a preocupar més fer-ho d’acord amb la mirada desconfiada d’interventors i similars que a procurar per assolir la eficiència en els objectius de l’empresa

    1. josepmariavia dice:

      És del tot evident que cal control sobre els recursos públics. Però un control inte.ligent, adequat. El control administratiu tradicional es caracteritza per ser farragós, poc intel.ligent, molt burocràtic en el sentit més pejoratiu del terme i incapaç de fer front a la corrupció. Només alguns “intel.ligents” o “listillos” ves a saber amb quins interessos inconfessables, propugnen aquest tipus de control, que potser dóna feina a molts funcionaris, però costa diners al pais i no serveix per a res…

  2. Sovint, els encarregats d’exercir el control desconeixen les operatives d’una empresa sanitària i fa encara més ineficient la gestió, destinant recursos econòmics als requeriments administratius de control.
    Totalment d’acord que el que cal es que els mecanismes actuals d’audit i control funcionin adequadament. Potser una via seria professionalitzar-los, en el sentit que no ha de tenir els mateixos coneixement sun interventor/auditor d’un centre universitari que el d’un hospital.

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