Hoy he escuchado por la radio la noticia sobre el caso Innova de Reus. Es evidente que quienes la comentaban tenían en la cabeza algunos exdirectivos, presuntamente corruptos, del sistema sanitario. El problema es que la forma en que se daba la noticia, inmersa con otros casos de corrupción ajenos a la sanidad, podía inducir al oyente a una sensación de que el sistema sanitario es una especie de nido de corrupción.

nounats.jpgMe parece que vale la pena recordar que el sistema sanitario catalán, que provee atención a los 7 millones de catalanes, está formado, aproximadamente, por unos 150.000 profesionales. Médicos, enfermeras, farmacéuticos, técnicos diversos, personal administrativo, gerentes, directivos, responsables varios… Todos ellos hacen el sistema y hacen que este sistema siga siendo uno de los mejores sistemas de salud pública del mundo y la forma con la que han afrontado y afrontan cada día las dificultades del momento, es admirable.

Dicho esto, si algún día pasa lo que por ahora aún no ha pasado, y de estas 150.000 personas se demuestra que 5 de ellas o 7, o 10, 12, 20 si se quiere, han actuado incorrectamente, han vulnerado la ley, han delinquido, que la Justicia haga su trabajo, que se las juzgue y se las condene. Pero que esto no lleve a cuestionar el sistema catalán de salud pública.

Ni a cuestionar el modelo sanitario catalán. Hoy, alrededor del mismo caso Innova, desde algún periódico se han vuelto a mezclar unos presuntos casos de corrupción con la autonomía de gestión. Y esto no tiene nada que ver. El motivo de este post no es repetir las ventajas que presenta el modelo sanitario catalán, basado en la separación de funciones de compra y provisión de servicios de salud, en el uso de técnicas de gestión empresarial y en la autonomía de gestión y de gobernanza, entre otros (remito al lector a los post publicados en este blog los días 18 y 31 de diciembre de 2012). El motivo es condenar cualquier forma de corrupción y llamar la atención sobre el hecho de que, por más que se refuercen los mecanismos de rendición de cuentas, evaluación y control, en un colectivo de 150.000 personas, por desgracia, puede haber 10 o 20 que no actúen de forma ejemplar. Y eso no se arregla con posiciones basadas en (1) inducir a la confusión entre gestión empresarial y privatización, para (2) concluir que la solución está en el modelo público administrativo. La Dirección General de la Guardia Civil de Luís Roldán no tenía autonomía de gestión, ni se gestionaba empresarialmente, ni tenía ninguna característica muy común con el modelo sanitario catalán. Era una estructura administrativa pública, pública. Y no pudo evitar el problema.

Si alguien cree que con las auditorías externas al sector público, las de la Intervención General, las de la Sindicatura de Cuentas y si es necesario, las actuaciones del Tribunal de Cuentas y la Justicia no bastan, sugeriría que antes de proponer controles adicionales, se revise el funcionamiento de todas estas instancias.

Del caso Roldán salió la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas. ¿Alguien está en disposición de poder afirmar que la aplicación de esta ley ha erradicado el riesgo de corrupción? La Generalitat de Catalunya, en el año 2011, ha acabado creando el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales, inicialmente con carácter de órgano unipersonal. Las empresas que participan en licitaciones públicas convocadas de acuerdo con la mencionada ley de Contratos de las Administraciones Públicas, a pesar de ésta, a menudo opinan que la resolución de los concursos públicos no siempre es adecuada y ahora recurren a este Órgano de nueva creación. De momento, sea por la dotación de personal de la unidad o sea por lo que sea, esta unidad está colapsada y con este colapso arrastra el conjunto de procedimientos que las entidades tienen pendientes de resolución del Órgano.

Los casos de corrupción se deben evitar, condenar y, sobre todo, combatir sin paliativos. Pero no creo que la solución esté en crear nuevos órganos controladores de los anteriores y multiplicar las instancias de apelación. Lo que hace falta es que la rendición de cuentas y las estructuras de auditoría, seguimiento, control y la Justicia funcionen adecuadamente. Y lo que no es aceptable es que esta falta de eficacia se manipule con la finalidad ideológica e interesada de generar dudas sobre un modelo y un sistema, que todavía hoy, en términos de resultados de salud y económicos, es de los mejores del mundo: el modelo sanitario catalán.

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Un comentario sobre “EN DEFENSA DEL SISTEMA SANITARIO CATALÁN

  1. Estic totalment d’acord amb tu Josep Maria. Aquests dies també estic molt indignada per la manera com es barregen els temes: sanitat, corrupció, Catalunya, etc. S’ha posat en marxa el ventilador i ningú pren mesures per destriar el gra de la palla, amb un afany desmesurat per destruir-ho tot, per embrutar-ho tot.

    Els catalans estem immersos en un procés molt dificil i arriscat, però inevitable, per tal d’intentar trobar una sortida a la nostra situació com a pais i deslliurar-nos del sotmetiment de l’Estat espanyol. Però si al final ens en sortim, pero no vigilem i anem en compte, en trobarem que els pais se’ns haurà trencat en mil bocins, i no quedarà res de res.

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